Afortunadamente la ilusión seguía allí

Incluso yo tenía algo de ilusión, aún sin saberlo.  Mucho más ella, pisando un Gringots que parece real, volando en una escoba por obra y gracia del croma, entrando en el número 4 de Private Street y revisando los vagones del Hogewarts Express. A mí me impresionó conocer el trabajo del equipo técnico y artístico. De los dibujantes, de los sastres, de los que hacen las maquetas y los mecanismos que dan magia a los objetos. Qué artistas tan talentosos... Una visita que merece la pena. 



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